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Inmunología de la reproducción: inmunología del embarazo

Fiona M. Menzies, Universidad del Oeste de Escocia, Reino Unido
Traducción: Eduardo Arranz, Universidad de Valladolid e Instituto de Biología y Genética Molecular, Valladolid, España
Revisión: Jesús Gil, Instituto de Biología Molecular, Mainz, Alemania.

Un problema único

El embarazo constituye un problema inmunológico complejo para la madre. Las células y las moléculas del sistema inmunitario materno interactúan para prevenir el rechazo del feto semialogénico y favorecer su crecimiento y desarrollo. En 1953 Sir Peter Medawar, un pionero en el campo de la biología del trasplante, dio una conferencia en la que se hizo la siguiente pregunta:

“El problema inmunológico del embarazo podría formularse así: ¿cómo se las arregla la madre embarazada para alimentar dentro de sí misma, durante semanas o meses, a un feto que es un cuerpo antigénicamente extraño?”

A día de hoy, esta pregunta sigue siendo pertinente, pues aún no se le ha dado una respuesta satisfactoria, y es la base del campo de la inmunología de la reproducción. Comprender cómo reacciona el sistema inmunitario materno al embarazo es de vital importancia para poder diagnosticar, entender y tratar mejor las diversas complicaciones del embarazo.

Células del sistema inmunitario en la inferfase materno-fetal

La placenta es la interfase materno-fetal (Figura 1) que sirve de barrera anatómica entre el niño y la madre (con sistemas circulatorios separados). Sin embargo, la placenta contiene muchas células del sistema inmunitario y mediadores, como células NK uterinas (70%), macrófagos (20%), células T (incluyendo CD4+, CD8+, células T γδ y células T reguladoras) (10%), células dendríticas y células B (pocas). Las cantidades de estas células y los papeles que desempeñan varían en las diferentes etapas del embarazo.

Figura 1. La placenta: la interfase materno-fetal

 

Protección del producto de la concepción

Se ha sugerido que puede haber varias modificaciones locales y sistémicas relacionadas con la protección del feto en desarrollo frente al ataque del sistema inmunitario materno, principalmente:

  • Sesgo de citocinas

El éxito del embarazo se asocia con el predominio de la inmunidad de tipo Th2, mientras que las respuestas de tipo Th1 se consideran potencialmente peligrosas para la continuación del embarazo. Este paradigma se ha ampliado para tener en cuenta a las células Treg y Th17. Las primeras desempeñan papeles protectores y las segundas son perjudiciales.

  • Influencia de las hormonas sexuales femeninas

Los niveles de estrógenos y progesterona están aumentados durante el embarazo, y se ha observado que ambas hormonas tienen funciones inmunomoduladoras, que afectan a la captación, expansión y función de las células inmunitarias.

  • Expresión HLA única por los trofoblastos

Los trofoblastos son el principal tipo celular de la placenta, y muestran una expresión única de moléculas del complejo principal de histocompatibilidad (MHC, por sus siglas en inglés), diferente a la de la madre y el niño. Por ejemplo, éstas células no expresan MHC de clase II, pero sí expresan HLA-C, E, F y G (MHC de clase I), con funciones que incluyen el control de la invasión en profundidad de los trofoblastos y la unión a receptores inhibidores de las células NK.

 

La versión en español ha sido coordinada por Jesús Gil-Pulido, responsable de redes sociales de la Sociedad Española de Inmunología, y ha sido posible gracias a miembros de la Sociedad Española de Inmunología (https://www.inmunologia.org/index.php)  

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